De contemplar el mar.
Hace tantito más de un año, escribí desde mi más vulnerable enredo que quería zambullirme en la mirada que prometía una apostólica mañana.
Hoy desde dentro te observo en la calma del silencio, de sólo verte puedo escuchar como el mar golpea el acantilado y todos esos cientos de gotitas a veces como agujas, otras como caricias, se agolpan y me atraviesan en una gigantesca ola, sabe a sal (y amanece).
Hoy la vida vuelve a parecerse un poco al sol.
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