Julio.

Un bloc de notas infinito.

a mi intuición.

Alguien alguna vez me dijo que yo arrojaba celulares a La Cañada porque no me interesaba el lujo.

Fui tantas veces otras, todas versiones de mí que hoy... a veces de a ratitos me olvido. Pero siempre tengo una lista guardada que me lo recuerda. Esa lista por momentos viene desde China atravesando océanos, o viene de otro mundo, o simplemente vuelve de un sweater de lana gruesa, cosido a dos agujas. 

Hoy abrí una de esas listas un ratito, sólo porque por un momento no me encontraba, en el desorden de ser lo que se supone, a veces estoy un poco perdida. Magdalena, para los que a veces no se acuerdan, amo la Coca-Cola Zero, tengo dos pocitos en la frente, escribo cuando tengo algo que decir. Me doy cuenta de todo lo que sucede a mi alrededor, todo el tiempo. Tengo una memoria que atraviesa el milenio y sólo conservo los malos hábitos.

Todo el tiempo estoy por tomar una decisión, a cada segundo un pensamiento fugaz piensa en salir corriendo. Escribo en este teclado con los ojos cerrados, siempre en el mismo bloc de notas. Los guardo con la fecha sin dividir, quizás algún día me encuentre con que por segunda vez, es el mismo día. Dónde estabas Magdalena hace 10 años? Siempre enmendando entuertos. Nunca me importó mucho que alguien me leyera, siempre confié en mis tontos dos lectores.

También, cuando nadie mira, soy una magdalena. 


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