DE JARDINES MUSTIOS II
LUNA LLENA.
Rompo en esquirlas de plata que iluminan
como el manto argento del plenilunio,
de mis restos podrías decorar una vasija,
podrías rearmar un amor.
Lo que no puedes -no-
es abrir con mi filo las heridas
para regar una vez más
tu orgullo desmedido, tu ego perdido,
tus narcisos marchitos.
Plenilunio como presagio y anticipo
de la helada que golpeará los prados,
del trovador aún resisten las crónicas de campos,
de primaveras y aullidos
antes de esta tiranía de tu risa
que arrasa con los despojos del querer.
Esta noche sólo brillan los lunares
de mi piel que rompe en cristal.
(Ya no hay nada que alumbrar,
una luz en el vacío sólo viaja).
Mara.
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