DE GALAXIAS Y JARDINES.
Te encuentro en la cumbre de la vigilia, mientras en tus pupilas dilatadas se asoma el Universo y me mira, yo me escapo hacia un mundo fijo, esquivando todo lo inestable de lo que no tiene fin. Exhalo el humo de mi corazón ardiendo, mi sangre evaporada, el vapor ferroso que ahora flota desde mis labios hacia tu nariz, tu nariz angulosa, tus poros de los que nacen flores, los vellos de tu mejilla que son el pasto de ese jardín, ese jardín al que llamo tu rostro, ese rostro que es mi jardín, al que riego con lágrimas cuando explotas en mí. Ese jardín que fumigo con mi aliento de fuego, al que acaricio con mi lengua. Sabe tan bien que aunque tus pestañas se agiten no pueden desconcentrarme, no quiero caer de nuevo perdida en ese infinito, al que llamo Universo que se alberga en tus ojos, quiero que sea todo efímero, finito, como la vida de las flores que nacen en tu piel, como mis besos que mueren en tu boca.
Todas las negras golondrinas que forman tu cabello migran cuando mis manos despejan tu frente. Migran y reposan tras de ti, en ese recinto donde guardas todo lo apasionantemente hermoso de tu pensar, lo que hace que en tu mirada duerma el Universo, el redil de mi existir. Ese es mi mundo, el que sale hacia afuera del Universo, lo que no está dentro de tus ojos, lo que para el resto es una simple cara entre miles de millones y para mí es un ciclo de la vida en trazos de grafito, un ciclo oculto entre las galaxias que se inventan a sí mismas cuando abres la boca y el ciclo de la vida encuentra la muerte, y el ciclo de la muerte, vuelve a vivir.
Todas las negras golondrinas que forman tu cabello migran cuando mis manos despejan tu frente. Migran y reposan tras de ti, en ese recinto donde guardas todo lo apasionantemente hermoso de tu pensar, lo que hace que en tu mirada duerma el Universo, el redil de mi existir. Ese es mi mundo, el que sale hacia afuera del Universo, lo que no está dentro de tus ojos, lo que para el resto es una simple cara entre miles de millones y para mí es un ciclo de la vida en trazos de grafito, un ciclo oculto entre las galaxias que se inventan a sí mismas cuando abres la boca y el ciclo de la vida encuentra la muerte, y el ciclo de la muerte, vuelve a vivir.
Magdalena Ravanelli.
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