SINESTESIA
Conocerse a uno mismo implica descifrar los misterios de lo que sentimos, y así comencé hace un tiempo a definir la forma en que mi vida giró, desviando el sentido y la dirección de mi destino.
MISTERIO. Desde que nos conocimos mi manera de percibir el mundo cambió, los días se volvieron colores y a tu lado los veía amarillos, tocar tu piel provocaba la invasión del ambiente con el aroma de la canela y los cítricos. Pasaron las estaciones y experimentar alteraciones inexplicables se volvió normal, verte y saborear sin acercarme todo lo dulce, besarte y oír la paz del agua.
Circunstancialmente, buscando argumentos me convencía de que mi inestabilidad creciente transformaba hasta mi forma de relacionarme con el exterior, sea vivo o inerte yo distorsionaba las sensaciones. A partir de la toma de conciencia de esta situación es que inicié el proceso de investigarme, y me encontré siempre que escribo, escribiéndote. Por momentos somos tan lejanos que no entendemos qué fuerza nos une, cohesión, nos mezclamos tanto que rechazamos todo lo externo y hacia donde nos dirigimos vamos juntos, atracción, nos sentimos hasta la locura sin dejar de mirarnos. Entonces en mi mente penetró un nuevo enigma, qué accidente del azar, qué romántica fatalidad te llevó a mirarme esa noche hace casi tres años atrás. Nuestro demente sino era volvernos inseparables?
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