Si te miro desarmada.


Sonreías sin razones aparentes, paralizando el universo. Yo daba esa caminata previa a correr, y en la adrenalina de escapar mis pies se hicieron de plomo, de manera placentera me deje estacionar, quería que me quisieras, quería que me sintieras, pero aún quería correr. Con el pasar del tiempo comprendí que mis pies no se hicieron de plomo, que mi adrenalina no desapareció, que simplemente quedé atónita ante el pequeño pozo que se forma en tu cara cuando con una sonrisa detienes el tiempo. Entonces, me sentiste. La adrenalina no cesó, mis piernas aún pueden correr, pero no dejo de quedarme inmóvil si te miro desarmada.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Despidiendo este enero

Julio.

.