Soledad

La soledad de alguna forma extraña nos ayuda.

Se cumplen tres días sin llorarte y comienzo a recordar cosas de mí misma que había olvidado. Entre ellas que tengo una pasión por las novelas, y que puedo leer todo el día sin distraerme en contestar un mensaje, pero no puedo evitar volver a la realidad. Hoy leía acerca de como creemos querer algo que realmente no queremos y me quedé pensando en eso, a menudo frecuento esa sensación, pero sólo porque nunca quiero algo con tanta fuerza como para realmente quererlo, hasta que te conocí nunca quise algo con tanta fuerza.
  Por primera vez en estos días, tras reflexionar sobre el "real querer", las lágrimas subieron desde mi corazón, se anudaron en mi garganta, y amenazaron con subir a mis ojos. Me miré al espejo, y mi mirada vidriosa ocultaba un vacío, regresé a la lectura, con mi vacío y un recuerdo que insistía en llenarlo. Intenté decirle al recuerdo que me abandone, que se aparte de mí, que me de paz... Pero era realmente insistente, entonces lo invité a mi cama bajo dos condiciones, la primera, consistía en hacer silencio, la segunda, en hacer vientito.
De esa manera caí rendida en brazos de Morfeo, durmiendo, desperté fresca, y llena de preguntas, al vacío lo completé con preguntas, y el recuerdo? Aún duerme, en silencio y agitando una brisa.

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