El día está gris, me despierto y Pablo duerme a mi lado, moverme me parece un crimen porque sería perturbar la anestesiante paz de lo único que descansa en mi mundo, con cada movimiento pierdo una gota de sueño. Decido esperar un poco y apenas sin girarme agarro el teléfono, atiborrado de mensajes consultando como estoy hace que el pánico saque una mano de debajo de la cama y me asfixie. No me interesa escuchar ninguna condolencia, este es un nuevo duelo. Estoy doliendo un sueño. Hace una semana escribía desde la felicidad que había olvidado que podía sentir, hoy no puedo ni leerme. Tengo contracciones pero el cuerpo todavía no se entera del todo, no sé si es muy lento o muy tonto, así que todavía tengo nauseas matutinas, los ojos de Pablo pasaron de rasgados a redondos de tanto mirarme con preocupación así que esbozo una sonrisa cuando me tiende el café. El día sigue gris, pero de tan gris es blanco, intento leer una novela pero siento que no dice nada, agarro a Pessoa del ...
Un bloc de notas infinito. a mi intuición. Alguien alguna vez me dijo que yo arrojaba celulares a La Cañada porque no me interesaba el lujo. Fui tantas veces otras, todas versiones de mí que hoy... a veces de a ratitos me olvido. Pero siempre tengo una lista guardada que me lo recuerda. Esa lista por momentos viene desde China atravesando océanos, o viene de otro mundo, o simplemente vuelve de un sweater de lana gruesa, cosido a dos agujas. Hoy abrí una de esas listas un ratito, sólo porque por un momento no me encontraba, en el desorden de ser lo que se supone, a veces estoy un poco perdida. Magdalena, para los que a veces no se acuerdan, amo la Coca-Cola Zero, tengo dos pocitos en la frente, escribo cuando tengo algo que decir. Me doy cuenta de todo lo que sucede a mi alrededor, todo el tiempo. Tengo una memoria que atraviesa el milenio y sólo conservo los malos hábitos. Todo el tiempo estoy por tomar una decisión, a cada segundo un pensamiento fugaz piensa en salir corriendo. E...
De a ratos el duelo parece infinito, de a ratos veo el vacío y pienso en encontrarte de nuevo. De a ratos me canso, me enojo, me hastío y quiero herir a todo lo que ríe porque no tiene tu risa. De a ratos dejo de escribir porque las palabras están desteñidas si no las entona tu dulzura. Y no hay sabiduría en una cana, ni inocencia en un diente flojo si tu mirada no lo aprueba. Se acaba otro invierno, el engranaje sigue detenido, despojos de una fábrica, la vida en bancarrota.
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