DILUVIO.
Hoy caminaba bajo la lluvia, el día me invitaba a
reflexionar. Mientras veía las calles inundadas y la gente con una prisa
particular, tropecé torpemente, entonces una persona me invitó a rememorar un
tesoro del pasado que había enterrado, un golpe. Parecía un recuerdo pobre, sin
brillo, mas yo comencé a sonreír pensando: “ese golpe valió la pena”. Cuando la
persona preguntó la razón, le recordé la decena de veces que reímos por ello.
La torpeza rara vez, es una virtud.
Comentarios
Publicar un comentario