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Mostrando entradas de febrero, 2018

billet-doux

La silueta raquítica de los pinos, esta absurda constancia de la ruta, la niebla espesa que flota, enceguese y sabe a agua. La sangre que bombea hacia mi cabeza que repleta se ladea, en un vaivén pesado. Las letras que fluyen del tintero, la pluma que torcida escribe mis memorias, dibujando tal vez una esperanza. Esperanza de lengua expectante, de tallo seco al entrar la primavera. Incesante el teléfono que reclama, aún silenciado grita incesante. "Vivo desarmada" susurro, vivo de sabotaje, pienso. Pero es primavera, y es otoño. Hay piso desparramado entre la ropa, una caja, allí escondo el sueño del país de la hoja, del país del niño con armadura de carmín y vacío. Mientras patino esta vida transitoria, y me mareo entre las rutas y los días, le grito al espejo, me relamo las heridas, desnudo las flores.                                             ...

No olvides la "h" tras la "o".

Querido lector:                             Quita de aquí estas incómodas ataduras, así como te lo digo, quítatelas y desafía este paisaje estático con un salto. Verás como las acuarelas se alivianan, como se descomprime to-do eso que te pesa en tu cabeza. Confía en mí, que roedores hay en todo el mundo. Créeme si te digo que al caer irás rompiendo toda esa electricidad que compone un objeto (el aire también es un objeto), y cuando cada enlace se abre paso a tu cuerpo, que va a treinta-y-cinco kilómetros por hora, un poquito de sí se hace un poquito de ti. Es como magia, los roedores sabemos de magia porque a veces para escabullirnos lanzamos un hechizo.      En fin, recuerda que para vivir felices no hay que comer patos, sólo perdices.               P.D: nunca olvides la "h" tras la "o", que es muda no invisible.