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Mostrando entradas de febrero, 2017

DE GALAXIAS Y JARDINES.

   Te encuentro en la cumbre de la vigilia, mientras en tus pupilas dilatadas se asoma el Universo y me mira, yo me escapo hacia un mundo fijo, esquivando todo lo inestable de lo que no tiene fin. Exhalo el humo de mi corazón ardiendo, mi sangre evaporada, el vapor ferroso que ahora flota desde mis labios hacia tu nariz, tu nariz angulosa, tus poros de los que nacen flores, los vellos de tu mejilla que son el pasto de ese jardín, ese jardín al que llamo tu rostro, ese rostro que es mi jardín, al que riego con lágrimas cuando explotas en mí. Ese jardín que fumigo con mi aliento de fuego, al que acaricio con mi lengua. Sabe tan bien que aunque tus pestañas se agiten no pueden desconcentrarme, no quiero caer de nuevo perdida en ese infinito, al que llamo Universo que se alberga en tus ojos, quiero que sea todo efímero, finito, como la vida de las flores que nacen en tu piel, como mis besos que mueren en tu boca.     Todas las negras golondrinas que forman tu cabello mi...

Negativas de despedida.

Porque es tiempo de dejar de ser. NO. Eso contestó cuando por fin dejó de mentir. Dijo que no y el mundo construido se deshizo como un castillo de arena golpeado por la marea. Dijo no, y cataratas de lágrimas de rotura rodaron por mis ojos,  dijo no y morí aplastada bajo un tren de decepción. NO Cuando yacía en las vías, con mi mundo convertido en partículas, con mis ojos partidos como por rayos, con mi vida arrancada de raíz, volví a sentir como ese "No" recorría mi oído, viajaba por mis nervios, se detenía en mi pecho. NO Y así decidí abandonar, escribí en un papel todos los verbos que despedía y los quemé. Amar, soñar, viajar, bailar, reír, sentir. Y aquellos que te correspondían también, tocar, mirar, lamer, besar, gritar, pelear. Hoy no soy, no escribo, no verbo, sólo digo: NO. - María Magdalena Ravanelli.