Fantasmas.
I : La sombra. Desde hace un mes algo me persigue en sueños. Previo a dormirme por completo un espectro, sombra macabra, se acerca y me espanta. A veces amorfa, otras pequeña con capa, y ocasionalmente erguida y alargada. Me digo: "decido espantarlo yo"; fallo. Pensando me pregunto si el ente de mi intersueño es algo azaroso, o si las culpas me están consumiendo. No dormir me consume. Intento cansarme mucho para que al acostarme el tiempo se haga efímero y el agotamiento le gane a mi cabeza, así me permito no pensar ni sentir, y me opongo al ataque que anticipo. Por si acaso duermo con un crucifijo. II: Mi aventura con un lector. Pasó el tiempo y los enfrentamientos con esa presencia, ausente en mi lucidez, no cesaron, de pronto encontré la cura, el escudo: mi especial lector; él sabrá que es él. Mis noches a su lado tras el sudor, las risas, las lágrimas, los cuerpos adheridos, son remedio al mal que me agobia. Tras la reflexión fantasiosa podría decirse que mi l...