.
De a ratos el duelo parece infinito, de a ratos veo el vacío y pienso en encontrarte de nuevo. De a ratos me canso, me enojo, me hastío y quiero herir a todo lo que ríe porque no tiene tu risa. De a ratos dejo de escribir porque las palabras están desteñidas si no las entona tu dulzura. Y no hay sabiduría en una cana, ni inocencia en un diente flojo si tu mirada no lo aprueba. Se acaba otro invierno, el engranaje sigue detenido, despojos de una fábrica, la vida en bancarrota.