Si hoy es martes.
A ninguno le gusta la rutina, pero nos levantamos a las doce casi a diario, desayunamos a medias solos, desayunamos completo juntos. Los dos odiamos las convenciones, pero todo el tiempo me acuesto, siento y camino a tu izquierda. Ambos aborrecemos las costumbres, y por eso creamos tradiciones, cantamos las mismas canciones y apagamos las mismas luces. Nos abrazamos, besamos y amamos antes de dormir y al despertar: café con leche, tres de azúcar. Entonces nos compartimos, porque es una mentira, consuelo de solitarios forzados que uno es de uno mismo y que la gente no nos pertenece. Te doy mi mitad, que está compuesta de mi buena mitad y de la mala, porque cuando me corto un pedazo para regalártelo no puedo precisar si en él van todas mis virtudes o todos mis demonios, te la regalo arriesgándome, y si tiene muchos demonios ya verás, esa parte ahora es tuya, la regalé. Y si hoy es martes y me tocan tus demonios, los que caminan adelante y ...