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Mostrando entradas de diciembre, 2013

Cuerpo.

Hoy pensé en intentarlo, en realmente intentar olvidarte, el mundo conspiraba para que sucediera, el clima, el entorno, las palabras y todo sucedía tan rápido. De repente estaba sentada con alguien más, pero no tenía tus ojos, creo que ni miraba sus ojos de forma penetrante como cuando algo me interesa, no tenía tus manos, no tenía tu sonrisa que encandila. No tenía nuestra historia, no tenía y simplemente carecía. No sé como de verdad funciona sin nosotros, pero sé como funcionamos nosotros, aún sin vernos la idea de tu cuerpo me petrifica, me quita el aire, me acelera y me mata. Y yo sencillamente no sé como es, pero sé que es... Podría yacer noches enteras a tu lado y no me alcanzaría nunca el tiempo para explicarte cuanto te amo. Sigo feliz, sigo sin lágrimas, sigo enamorada.

Soledad

La soledad de alguna forma extraña nos ayuda. Se cumplen tres días sin llorarte y comienzo a recordar cosas de mí misma que había olvidado. Entre ellas que tengo una pasión por las novelas, y que puedo leer todo el día sin distraerme en contestar un mensaje, pero no puedo evitar volver a la realidad. Hoy leía acerca de como creemos querer algo que realmente no queremos y me quedé pensando en eso, a menudo frecuento esa sensación, pero sólo porque nunca quiero algo con tanta fuerza como para realmente quererlo, hasta que te conocí nunca quise algo con tanta fuerza.   Por primera vez en estos días, tras reflexionar sobre el "real querer", las lágrimas subieron desde mi corazón, se anudaron en mi garganta, y amenazaron con subir a mis ojos. Me miré al espejo, y mi mirada vidriosa ocultaba un vacío, regresé a la lectura, con mi vacío y un recuerdo que insistía en llenarlo. Intenté deci...

Summer.

Pese al verano, el frío avanza. Estoy abrigada y me siento desnuda, rodeada, pero sola. Busco silencio en la multitud, y escucho todas esas voces que pretenden cautivarme, me tientan, eso me hace sentir humana. Cuando creo hallar la quietud, un temblor azota mi calma, y no es la calidez de tu sonrisa, es la ausencia de tu alma. Miro por la ventana y me encuentro en un camino bifurcado, por un lado las luces de esa ciudad que me lastima los ojos, por el otro las estrellas del campo que aumentan la tempestad en la que me veo sumida. No queda mucho por correr. La hora de elegir se aproxima y no sé si deseo ver, o dejar de hacerlo, el espejo duele mucho últimamente. Decido enceguecer, y entonces te veo conmigo, tan cambiante, tan distante, entiendo que ni ciega voy a sentirte, ruego por recuperar mi vista, mis plegarias son oídas, entonces abro los ojos, y no estás. Estoy sola con el sonido del teclado que no deja de dibujar palabras sin sentido, te pregunto desde lejos si aún estas conm...