Mi ciudad se destiño.
Me desperté tras un sueño que no estoy dispuesta a mencionar, no sabía si estaba perdida o estaba en mi hogar, y perdida entre la fiaca, estirarme y todo lo demás, pensé. Caminé descalza hacia la cocina y pisé vidrio en el piso, me reí del dolor, abrí muy lento la nevera y leche café, ¡Din Din! el microondas, amagué con ir al baño y el piso frío me recibió, el agua salía helada y me miré al espejo. Ojeras que robé, una sonrisa que regalé, ninguna perforación, los ojos irritados y desorbitados, me miré y pensé. Di varias vueltas por la casa, parecía el velorio de una mala persona, todos estaban ahí, felices. Los miré confundida y caminé a mi habitación, rutina de limpieza y mientras mis manos solas hacían la cama, pensé. Me dirigía a vestirme pero no quería caer en el mal vicio de enloquecer, me propuse un pantalón que no prendió, el botón ...